Bienvenidos a Santa Úrsula


Cuando me hablaron de Greta Spaulding, enseguida me entusiasmé. No fue mucho lo que me dijeron de ella, tan solo que se trataba de una mujer que rondaba los sesenta, de carácter cínico, aunque alegre, y un poco cotilla, y que gusta de observar, impertérrita, la carretera polvorienta que pasa por delante de su casa en Texas (imprescindible decir que cerca de la frontera con Nuevo México), al tiempo que menea sus cubitos de hielo en el fondo de un vaso con medida de bourbon turbio y delicioso. Esto, de por sí, ya era bastante, pero claro, después supe que esta buena mujer transcurría las horas muertas no solo achispada, sino entretenida en teclear historias macabras en su vieja máquina de escribir. Comprenderás que lo primero que pensé fue: «Una Disparaletras como yo; una que habla mi idioma».

«Los crímenes de Santa Úrsula». Editorial Seleer, 2012
«Los crímenes de Santa Úrsula». Editorial Seleer, 2012

Me invitaron a la presentación de su nuevo libro, Los crímenes de Santa Úrsula. El que fuera nada menos que Macu Marrero quien representara los intereses de la señora (¿señora o señorita?) Spaulding no hacía sino agregar condimento a la velada, y si el sitio era la librería Sueños de Papel…, pues no había más que hablar. Macu estuvo celestial. Nos mostró, con ese desparpajo y esa naturalidad que tanto la caracterizan, el entorno de la buena señora Spaulding, esa América profunda que tanto nos gusta a los amantes del pulp, y que geográficamente puede resultar hasta inabarcable: desde el Gran Cañón hasta Monument Valley, desde las Montañas Rocosas hasta el Valle de la Muerte. Desde Arnette hasta Rosswell. Por ahí. En Texas-Nuevo México, zona de riesgo, peligrosa, no apta para débiles. Que no es país para viejos, como diría el gran McCarthy.

 

 

Los personajes empiezan a desfilar. Sucios y deliciosos. Rastreros y fascinantes. Polimorfos y atrayentes. Cazarrecompensas varios, con nombres muy sugerentes. Un sufrido granjero. Un mexicano manco y malhablado. Un niño idiota. Una lesbiana marimacho. Un sheriff de los de antes, pulgares en el cinturón, vocabulario cojonudo, instinto infalible. Una trouppe de hippies piojosos y colocados. Y, por supuesto, una Criatura en un pantano. No se puede decir mucho más sin estropear las múltiples sorpresas que esconde la trama: un puñado de personajes con mucha entidad sembrados en el campo del misterio…, del misterio impenetrable, corporizado en una pregunta que tarda décadas en encontrar respuesta: ¿Quién –o qué- asesinó a Tom Carriel?

 

Por el camino, Spaulding nos deja una trama vertiginosa que no obsequia pausas ni momentos de reflexión, pero que se vale de unos muy útiles y bien aplicados saltos en el tiempo, lo cual dota a la narración de relieve y variedad conceptual. Los hilos argumentales y temporales terminan compaginando una madeja fascinante de hechos en torno a la minúscula población de Santa Úrsula, y sin abusar de los escenarios prácticos: una taberna («El Corralito»), la oficina del sheriff, una caravana, una feria local. ¿Para qué más? ¿Y cómo hacer para sacar tanto de tan poco? Sin duda que Greta Spaulding, además de disparar caracteres, destila magia por sus arrugadas yemas.

 

Esto es pulp, pero también gore del bueno, así que no faltarán las descripciones explícitas y viscerales, los resabios de un buen revolcón, el repiqueteo de un excitante tiroteo y unas cuantas entrañas desparramadas. Spaulding no se deja nada, y en tan solo 87 magníficas páginas nos arroja a la cara un material por el que babearía el bueno de Robert Rodríguez, mientras Quentin, afilando sus herramientas, cocería a fuego rápido un guión de los suyos. Cámara, acción, y a rodar toda esta vorágine de crímenes sin resolver y misterios impenetrables. El sustrato fílmico, gracias al formato directo y sin concesiones de la descripción, se palpa, casi se siente en la piel.

 

Macu Marrero, autora e ilustre representante de Greta Spaulding
Macu Marrero, autora e ilustre representante de Greta Spaulding

Te quedas hinchado, la verdad. De gusto y de uñas, porque el formato ligero del volumen te permite mordisqueártelas con la mano libre, mientras con la otra vas pasando página tras página con fruición. La novela lo tiene prácticamente todo para los amantes de esto del pulp (¡qué ganas de escribir algo del género ahora mismo, incluso dejando a la mitad esta crónica!), y con un final de los de aúpa, de los que te hacen volver atrás y recapitular, atar cabos, comprender…, y finalmente asentir con cara de bobo. Además, la cosa promete: se supone que estos personajes –o los que buenamente logren sobrevivir- pueden aparecer en posteriores relatos/novelas. Ojalá. Ojalá la señora Spaulding encuentre hueco entre sus empinadas de codo para seguir tecleando, y Macu sea la fiel receptora de más historias en Santa Úrsula, porque esta, la verdad, me ha encantado.

 

Quiero felicitar y dar mi enhorabuena especialmente a Macu Marrero, principal artífice de todo este tinglado. Resulta que, además de gran escritora y entrañable ser, ha demostrado su dotes innegables como cazatalentos. A ver si me animo a visitar esa peligrosa frontera y bebo unas copas con Greta. Aunque, claro, a ver quién es el guapo que se atreve a asomar el careto por Santa Úrsula.

 

Apasionante novela, que esconde una peligrosa caja de Pandora en su escueto formato. Léela..., y repantígate en todo este descontrol.



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Comentarios: 1
  • #1

    Macu (jueves, 07 junio 2012 18:32)

    Muchísimas gracias!!! No tienes ni idea de lo feliz que me siento de haber superado esta prueba de fuego de tu lectura. Mil gracias y mil besos!!!